Cuando el año pasado ganó el concurso lírico internacional Nuevas Voces –octubre de 2003 en Gütersloh, Alemania– su nombre saltó a los titulares de la prensa. Este contratenor tucumano de 22 años se midió con 1200 postulantes de todo el mundo y deslumbró a los jurados con su timbre cautivante y su exquisita musicalidad. En esta nota nos cuenta la evolución de su relación con la música y cómo piensa encarar su prometedora carrera.En un bar de Congreso, cerca del departamento que ocupa en Buenos Aires mientras prepara su actuación en
Agrippina de Händel, para Buenos Aires Lírica, Fagioli reflexiona:
“Cuando gané el Primer Premio sentí una enorme alegría y a la vez una gran responsabilidad. Supe que se me abría un mundo nuevo, que muchas miradas se posarían sobre mí y que tenía que guardar toda mi serenidad para dar bien los pasos futuros”.
Su carrera hasta ese momento podría resumirse en unas pocas líneas: gracias a una beca del Fondo Nacional de las Artes viajó a Buenos Aires para entrar al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Recibió el premio ACE como “Revelación del año” por su intervención en la obra de teatro
Monólogos de la reina, con dirección de Alejandro Ullúa. Participó en
Hänsel y Gretel en el Colón, con régie de Hugo Midón, y en
Las bodas de Fígaro en el Margarita Xirgu, con la batuta de Andrés Tolcachir. Sin embargo, la música estuvo presente en su vida desde siempre. “La primera influencia fue a través de mi madre, que posee una voz muy bella y un gran talento natural para cantar –nos comenta. Además, siempre canté en el coro del colegio salesiano en el que estudié. A los 11 años entré a Los Niños Cantores de la Universidad de Tucumán y me eligieron para hacer uno de los tres geniecillos en
La flauta mágica. Cantar Mozart en un teatro con orquesta fue muy fuerte. A los 12 empecé a estudiar piano por ocho años y terminé lo que se llama la “tecnicatura” en la Universidad del Tucumán. Yo quería ser concertista de piano, pero siempre el canto estuvo presente. Siempre existió la facilidad, el gusto, el placer por cantar. A los 16 empecé a dirigir un coro juvenil en una parroquia y hacíamos obras del repertorio coral, y cuando uno trabaja con un coro, canta un poco para las distintas voces y yo me empecé a sentir cómodo con la voz “de cabeza”. Me escuchaba bien y decidí estudiar canto. A los 18 supe que quería ser contratenor, tomé clases en Buenos Aires y el año pasado entré al Instituto Superior del Teatro Colón.”
Ganar un primer premio internacional acarrea grandes cambios en la vida de un artista. Al respecto reflexiona: “El concurso fue una gran vidriera. Tuve muchas ofertas, todas al mismo tiempo. De las cosas que llegaron lo único que elegí fue mi participación en Hércules, de Händel, en la Opernhaus de Halle (Alemania) para el Festival Händel en junio de este año. Salieron muy buenas críticas y fue una muy buena experiencia en la que trabajé con un gran director como Alessandro De Marchi. También tuve la oportunidad de conocer a otros directores como René Jacobs, Nikolaus Harnoncourt, Marc Minkowski: conocí a la gente que siempre admiré, fue realizar ‘el sueño del pibe’. De allí salieron cosas muy interesantes, estoy muy agradecido porque después de las audiciones me han hecho siempre una devolución interesante para mi carrera.”
A Franco Fagioli le aguardan muchos compromisos internacionales, pero el público porteño tendrá la suerte de apreciar su arte muy pronto. “Ahora estoy con los ensayos de
Agrippina en el Teatro Avenida, para Buenos Aires Lírica, y cantaré en Muerte en Venecia de Britten en el Colón, en noviembre. En el orden de los planes en el extranjero me llamaron para un concierto muy importante a celebrarse el 3 de octubre en Berlín con la gente de Nuevas Voces, con motivo del aniversario de la caída del muro. En enero del año que viene comenzaré los ensayos de L’incoronazione di Poppea con Harnoncourt en la Opera de Zürich: allí cantaré el papel de Ottone, que curiosamente es el mismo rol que haré aquí en
Agrippina.”
El título de Händel, que se ofrecerá en calidad de estreno sudamericano, lo entusiasma: “En Agrippina estoy disfrutando del trabajo con Claudio Gallardou, un hombre de teatro que nos aporta mucho a los cantantes, y en la parte musical nada mejor que trabajar con Juan Manuel Quintana, un artista de reconocida trayectoria en la música barroca. Creo que será una propuesta muy interesante y novedosa para Buenos Aires, ya que se trata del estreno sudamericano de la obra. Se hará con instrumentos de época y con una dirección de estilo muy importante. Yo espero que se siga apostando a la ópera de los compositores barrocos, que en Argentina no se hacen o se hacen muy poco.”
Que Gérard Mortier, director de la Opera de París, haya dicho de Fagioli “Es el contratenor de los próximos diez años”, es mucho más que un elogio y mueve a profundos planteos: “Espero poder hacer las cosas lo mejor que pueda y que la salud vocal y espiritual dure lo que tenga que durar para dedicarme a esto. Porque haber tenido la oportunidad de ganar un gran concurso y de conocer esa gente tan importante con la que uno siempre había soñado, realmente pega muy fuerte. Pero más allá de eso yo quiero seguir disfrutando de la música como siempre la he disfrutado, sin entrar en una vorágine que le haga perder el sentido que tiene para mí.”
Entonces viene al caso la pregunta: ¿cómo piensa manejar su carrera siendo tan joven, en un mercado vertiginoso como el europeo, donde se buscan resultados inmediatos y, a veces, los artistas son sobreexigidos? “Por supuesto que ese es un tema que a todos los que hemos llegado a estas instancias nos preocupa. Cada vez que tenga que tomar una decisión pienso hacerlo lo más sereno posible y encomendándome a Dios. Y luego estudiar y prepararme todo lo necesario para que las cosas salgan bien. Es muy importante no perder el equilibrio, y en eso me ayuda mucho mi familia, mi mamá, mi papá, mis hermanos, mis amigos más entrañables que están en Tucumán; necesito mantenerme cerca de la gente que tiene ese amor incondicional hacia mí, eso me ayuda a tener los pies en la tierra. Quiero seguir cantando desde donde hay que hacerlo, desde el goce y el placer de hacer música y respondiendo al talento que me ha sido dado.”
ARTE NOVA VOICES Franco FagioliEntre sus primeras experiencias europeas, Franco Fagioli tuvo la fortuna de grabar un CD para el sello “Arte Nova”. El repertorio comprende arias de Händel y Mozart, y lo acompaña la soprano Alexandra Zabala (dúos de
Rinaldo,
Lucio Silla y
La clemenza di Tito), con la dirección de Gustav Kuhn al frente de la Orquesta Filarmónica Marchigiana. Entre otras páginas Fagioli aborda esos difíciles momentos escritos por el joven Mozart para voces de castrati en
Mitridate, re di Ponto y
Ascanio in Alba, además del mencionado
Lucio Silla. Sabe encarar los pasajes de bravura con valentía y lirismo. Su interpretación de “
Parto, ma tu ben mio”, aria de Sesto de
La clemenza di Tito, sorprende y emociona, al igual que sus lecturas de Händel. Toda preferencia no deja de ser personal, al admirar este trabajo que también se destaca por lo parejo del altísimo nivel alcanzado (Arte Nova – BMG 82876-58835 2). C. R.