Para el cuarto título de sus dos ciclos, los días 14 y 15 de junio, el Mozarteum Argentino tiene programada la presentación de Wynton Marsalis con la Orquesta de Jazz del Lincoln Center de Nueva York. La cita será en el Teatro Colón, con un programa que todavía está por confirmarse.Hablar de Wynton Marsalis es hablar de uno de los músicos más prolíficos y respetados de la actualidad. El solista virtuoso capaz de deslumbrantes proezas técnicas, poseedor de un estilo increíblemente cristalino, de un sonido tan fina y metódicamente elaborado que despierta la admiración de sus colegas y de todos quienes lo escuchan, es también un gran estudioso de la música norteamericana. Y es que su búsqueda de la perfección no se limita solamente al dominio más completo y meticuloso del arte de ser trompetista, sino que se ve complementado con un enorme conocimiento musicológico y de investigación, que lo convierte en un experto en cuestiones estilísticas del jazz actual, del de todos los tiempos y de otros géneros musicales. Marsalis nació en Nueva Orléans, en la cuna del jazz, dentro de una familia de músicos de la cual además de su padre pianista, Ellis, también sus hermanos Branford (saxofonista) y Jason (baterista), han hecho carrera. Wynton emergió probablemente como el más representativo músico de jazz de la escena mundial al comienzo de los años ochenta, en una época en la que este género musical ya había visto extinguirse a varios de sus referentes más significativos, y existía cierta avidez por encontrar una figura de relevancia, que disipara en algunos la angustia de que no existiera un relevo generacional que salvara al jazz de convertirse en un arte del recuerdo de los grandes del pasado.
Interesado en formas musicales que van desde los arreglos orquestales suntuosos y altamente estandarizados de Duke Ellington, hasta variantes del Free Jazz, Marsalis ha mostrado que su formación, sus conocimientos y una intuición musical fuera de serie, le permiten abordar los desafíos más variados en lo que a estilo y forma se refiere. No son pocas sus intervenciones tampoco en el repertorio clásico, donde ha trabajado desde conciertos barrocos para trompeta hasta música del siglo XX.
En 1987 Wynton Marsalis fue cofundador de “Jazz at Lincoln Center” (JALC), un ciclo de conciertos regular destinado a promover y difundir el jazz. Desde 1992 asumió además la función de director artístico, y en la actualidad esta organización se ha convertido en la institución con estructura propia más importante del mundo dedicada a este tipo de música. La Orquesta de Jazz del Lincoln Center, con la cual nos visita nuevamente, es un grupo de quince músicos de primera línea, muchos de los cuales tocan también como solistas, y que tanto son la orquesta residente para el ciclo anual de conciertos en Nueva York, como un grupo itinerante para las incontables giras que realizan por Estados Unidos y el resto del mundo. Marsalis, tanto en gira como cuando actúa en casa, en el flamante Frederick P. Rose Hall, se limita a ser un miembro más de la orquesta. Excepto en lo que a alguna función de presentador se refiere, o en algunas ocasiones que la obra que interpretan requiera un solista específico, él ni siquiera ocupa un lugar destacado respecto a los otros músicos, ostentando una visible, aunque algo pretendida equidad grupal, que realmente se percibe en el disciplinado sonido de conjunto que hay en la música que interpretan. Su función principal en estos casos es la que cumple antes de salir a escena, como uno de los principales arregladores y, básicamente, como director.
El estilo de la orquesta es claramente el de Big Band en el sentido más ellingtoniano, en cuanto a inspiración y en lo que a repertorio se refiere, pero aún continuando esa línea, con algunos aportes e influencias de corrientes posteriores del jazz en los arreglos. Es con esta orquesta, y en el marco de JALC que Marsalis ve concretadas sus aspiraciones artísticas de homenajear y transmitir el legado cultural de este tipo de música: “Cada aspecto de la vida, de la cultura norteamericana, está reflejado en el jazz. Los grandes de esta música provenían de los lugares más diversos de Estados Unidos, de contextos, situaciones y vidas claramente diferentes, pero todos confluyeron en un género musical que de alguna manera lograba representarlos. El jazz nos acerca una posibilidad de aprender sin esfuerzo todo lo bueno de la cultura norteamericana, tiene la virtud de no ser excluyente de nada ni de nadie, involucra todos los aspectos de la vida de la gente. Inclusive si se escucha con atención la música europea, la africana, la india, la china, hasta la japonesa... Resulta que al estudiarla, realmente uno también encuentra elementos que hoy asociamos directamente con el jazz, ese es su poder”.
Su inquietud lo ha hecho explorar estéticas diversas como compositor e intérprete, pero se define respecto de otros géneros musicales: “A pesar de que el jazz que más me ha gustado hacer es el moderno, yo veo importantes diferencias con otros tipos de música como lo son el rap, el pop, rock, etc. Entiendo que son géneros populares que tienen muchos seguidores, pero a mí verdaderamente no me atraen, porque encuentro que el sentido social, la experiencia que narran o a la que se refieren es lo fundamental, y el contenido musical es pequeño, casi irrelevante en algunos casos. Siento que en estos géneros es más importante la personalidad individual, la del intérprete, que el contenido o el mensaje musical que este quiera transmitir. Esa es la razón por la cual no me interesan mayormente, pero sí me gusta el tango, la música brasileña, la japonesa, el country y los musicales norteamericanos... Aunque no me imagino como intérprete de ellos”.
Respecto de su dedicación al repertorio de jazz y también clásico: “No hay más que unos seis conciertos para trompeta en música clásica, entonces no es un instrumento por el cual los grandes compositores hayan sentido gran interés. Cuando estaba definiendo mi carrera profesional, creí que en el mundo de la música clásica tenía más posibilidades de ganarme la vida que en el jazz, y además las corrientes con más trascendencia que había en el jazz de ese momento, no eran del estilo que a mi me gustaba. Hice un par de grabaciones que entre alguna gente me hicieron conocido como un trompetista de música clásica, pero esto pasó justo en la etapa en que yo ya estaba decidiendo dejar de tocar clásico, porque desde que tuve la posibilidad de tocar con Art Blakey y sus Jazz Messengers, entendí que podía dedicarme tiempo completo a la música en la que estaba más interesado. Me encanta la música clásica, pero realmente reconozco que no le ofrece demasiadas posibilidades como solista a un trompetista.” Además de su actividad como intérprete se dedica a la creación y algunas de sus composiciones recibieron distinciones de la más alta jerarquía, como el Premio Pulitzer que en 1997 ganó por su magnífico oratorio
Blood in the Fields (
Sangre en los Campos), sobre la historia de la esclavitud en el sur de Estados Unidos.
Su trabajo como educador, vocación que ya heredó de su padre, no sólo incluye ciclos de conferencias, master-classes, etcétera, en el marco de Jazz at Lincoln Center, sino que además, intervenciones suyas como el ciclo de cuatro programas de televisión llamado
Marsalis on Music, lo revelan como un muy ameno y distendido docente. Su comodidad frente a las cámaras, tanto para entrevistas como en este rol de educador, lo convierten en una atractiva presencia mediática con mucha llegada, capaz de acercar la música a públicos masivos con enorme naturalidad.
A veces se dice que la Lincoln Center Jazz Orchestra se dedica a hacer Jazz Clásico: “No sé hasta dónde se puede estar seguro de qué es lo que eso significa. Para algunos el jazz clásico es el de Nueva Orleáns, para otros es el de los años 30, algunos llaman el cuarteto clásico a Coltrane y sus músicos... Ese título lo usabámos para los conciertos de verano del Lincoln Center, pero no creo que defina la música que hacemos. Sí se sabe que hay mucha presencia de compositores como Ellington, Count Basie, Fletcher Henderson, pero también hacemos música de Thelonius Monk, Dizzy Gillespie, y de compositores actuales también”.
Las citas de W. Marsalis provienen de las siguientes fuentes:
Wynton Marsalis Interview por Ted Panken, Jazzhouse.org, 1997.
Wynton Marsalis, jazz musician por Steve LeVeille, WBZ Radio, 1994.
Wynton Marsalis Interview, Academy of Achievement, Washington DC, 1991