Fernanda Morello y Patricia Vila, dos brillantes pianistas argentinas, unieron sus talentos individuales para formar, desde hace casi seis años, un dúo de trayectoria internacional. Galardonadas hace pocos días con el Premio Carlos Gardel por su último disco, dialogaron con Cantabile sobre la distinción y sobre sus proyectos.Una sonata de Mozart fue suficiente para que Fernanda Morello (la morena del título) y Patricia Vila (la rubia) supieran que entre ellas había esa química necesaria para consolidar un dúo que lograra la ilusión auditiva de que el piano era tocado por una sola persona. Corría el año 2000, y el encuentro fue casual, en Musicarte, la escuela de música fundada y dirigida por Patricia, donde Fernanda iba a integrar el claustro docente. Desde entonces y con el correr de los años, las pianistas fueron amalgamando talentos y descubriendo día a día coincidencias que las unen y disidencias que las complementan.
“Con Fernanda tenemos un entendimiento sin necesidad de hablar” nos cuenta Patricia Vila. “Nunca pautamos nada, no nos ponemos premisas a seguir, y en nuestros dos ensayos semanales nos sorprende cómo se arma todo de manera mágica y divertida a la vez”.
“Sin embargo”, acota Morello, “aunque tenemos el mismo concepto del discurso musical, somos diferentes, tenemos temperamentos distintos que se influyen, aprendemos mucho una de la otra”.
Y esto se aprecia de manera natural en la charla con
Cantabile: la natural expansión de Fernanda Morello se encuentra perfectamente balanceada con la sobria contención de Patricia Vila. El amplio bagaje formativo que llevaban sobre sus espaldas cuando se conocieron sin duda favoreció la tarea artística. Fernanda es egresada del Conservatorio Manuel de Falla con medalla de oro y cuenta en su haber con una dilatada experiencia en conciertos con orquesta y recitales de cámara y como solista. Su versatilidad la lleva a encarar tanto el repertorio tradicional como el contemporáneo. Patricia, en cambio, se graduó en el Conservatorio Nacional Carlos López Buchardo y aunque ha tocado como pianista de cámara en diferentes formaciones, son la docencia y la investigación las ramas que la apasionan. Su impactante Centro de Estudios Artísticos Musicarte refleja la dedicación de una artista que ha destinado gran parte de su vida profesional a la formación de nuevos músicos.
Pero no sólo de conciertos y recitales vive este dúo de porteñas: su primer fruto tangible fue 4 manos el primer disco que las reunió allá por septiembre de 2001 interpretando obras de Debussy, Ravel y Bizet. Y no fue el único, puesto que en 2004 grabaron la obra completa de Debussy y Shostakovich para dos pianos, registro que se publicó en 2005 y que acaba de obtener el Premio Carlos Gardel al mejor disco de música clásica del año, compitiendo con grabaciones de Martha Argerich, Daniel Barenboim, Camerata Bariloche, Aldo Antognazzi y Alexander Panizza.
“La historia de este disco es casi mágica”, cuenta Vila. “Al igual que 4 manos, lo hicimos a pulmón, en forma privada, con la idea de editarlo en forma independiente. Pero evidentemente el destino nos deparaba otra cosa: el gerente del sello EMI en Argentina vio nuestra actuación en A título personal, el programa de televisión de Víctor Hugo Morales, y se puso en contacto con nosotras, le llevamos el disco y él lo presentó en EMI Classics de Londres, donde luego de una minuciosa consideración, decidieron editarlo con distribución internacional”
“Ni soñábamos con ganar el Carlos Gardel. Fuimos a la ceremonia muy felices con el hecho de estar nominadas, y la sorpresa fue inmensa cuando nos llamaron al escenario como triunfadoras, sobre todo porque los otros nominados eran excelentes también”, dicen casi al unísono. “Este premio, sumado al hecho de que somos las primeras artistas argentinas que acceden al sello EMI Classics con una producción íntegramente local, nos lleva a estar plenamente satisfechas con nuestra obra”.
Pero ambas son de espíritu inquieto y por ello, aunque Fernanda asegure que ni lo piensa por el momento, algunas otras obras rondan en sus mentes y en sus dedos para reencontrarse alguna vez en el estudio de grabación: podría ser la Rapsodia española de Maurice Ravel, que las artistas tocan en sus dos versiones –a cuatro manos y a dos pianos–, o el Doble concierto de Francis Poulenc. Mientras tanto, la mira está puesta en ultimar los preparativos para la presentación del disco premiado a mediados de este año; también en la apertura de un nuevo ciclo en el Hotel Tunquelén en Bariloche el 15 de julio y en el concierto que ofrecerán en Conciertos Pilar Golf el 28 de octubre. Y también en la nutrida vida docente y familiar de ambas, con Patricia compartiendo momentos con sus tres hijas veinteañeras y Fernanda corriendo detrás de las travesuras de Manuel, de dos años, muy coherentemente con el último concepto que nos deja la propia Fernanda: “Las mujeres tenemos polifonías naturales adentro, podemos pensar y hacer muchas cosas al mismo tiempo. Es inherente al universo femenino, que es instintivo y no cultural, y que también nos lleva a hacer música de una forma distinta a la de los hombres”. Quizás sea por eso que, en las manos de Patricia Vila y Fernanda Morello, la música adquiera nuevos colores y dimensiones.