Teatro Colón Sinfónica Nacional Música Contemporánea
Año 10 - N° 42 - Marzo - Abril 2008



sábado, 19 de mayo de 2012
Lo que se debe, lo que se quiere y lo que se puede hacer  

El Teatro Colón y sus temporadas 2008, 2009, 2010 y 2011.

Como es de público conocimiento, el 25 de mayo del corriente año el Colón no celebrará su centenario con la representación de Aida. Las obras de restauración no finalizarán en el plazo anunciado por la anterior gestión gubernamental, y no habrá temporada lírica. Se desarrollará una temporada de conciertos fuera de sede, y se anunciaron las temporadas 2009, 2010 y 2011.

Durante años los melómanos argentinos fantaseamos con la Aida del centenario del Teatro Colón. Todas las administraciones de los últimos tiempos anunciaron estar trabajando en la temporada 2008 y en la inmortal obra de Verdi que inauguró la sala. La cruel realidad destruyó los sueños de más de un director. Finalmente las demoradas obras de restauración y puesta en valor del teatro y la consecuente cancelación de la más que esperada Aida se convirtieron en el síntoma palmario de nuestra imposibilidad cultural.
Por lo tanto el 25 de mayo sólo se desarrollará un recital, en algún lugar del edificio, a cargo del maestro Enrique Ricci, y los cantantes Ana María González y Luis Lima, tres artistas semiretirados que tendrán el raro privilegio de homenajear el centenario de una sala cerrada. Por la noche se ofrecerá en el Teatro Opera, con la Orquesta y el Coro estables, un concierto dirigido por Pedro Ignacio Calderón, Carlos Vieu, Carlos Calleja, Mario Perusso, Reinaldo Censabella, Bruno D’Astoli, Fernando Álvarez, Enrique Ricci y Guillermo Brizzio, con la presencia de más de veinte cantantes nacionales. Para cerrar los humildes fastos el miércoles 28 de mayo está agendado un concierto, al piano, con alrededor de veinte jóvenes cantantes argentinos.

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En una conferencia de prensa se anunciaron los lineamientos artísticos de la nueva dirección del Colón, los proyectos de gestión, la continuidad del plan de obras, el atraso de las mismas y las temporadas 2008 a 2011
La reapertura del Colón para la temporada 2010, que se analiza exhaustivamente en Cantabile, implica dos años más de funciones extramuros: la de 2008, en la cual no se presentarán óperas completas, y la de 2009, con 12 títulos, pero sin lugar asignado. Resulta importante que está delineada con detalle la temporada 2010 (con 12 títulos) y bastante avanzada la 2011 (con 14 títulos), con al menos siete representaciones de cada uno, y dos y hasta tres elencos alternativos.
El sesgo es mayoritariamente conservador en los títulos elegidos y en las opciones visuales, con profusión de artistas nacionales, con una tímida incorporación de artistas extranjeros en los primeros años y algunas figuras internacionales en los dos últimos.
La repetición de títulos en años consecutivos hace pensar en un teatro de semi-repertorio que estrena una nueva producción escénica para sus abonados y repite la obra, fuera de abono, al año siguiente. Así, Aida estará en 2009 y 2010, La bohème en las temporadas, L’elisir d’amore en 2009 y 2011, Tosca y Carmen en 2010 y 2011.
Habrá un pequeño lugar para estrenos: Rusalka de Dvorák en 2009 y Billy Budd de Britten en 2010, junto con algunas exhumaciones de obras largamente postergadas que deberán revivir sus laureles, como L’amico Fritz e Isabeau de Mascagni, La arlesiana de Cilea y Los pescadores de perlas de Bizet.
Ante una política errática desde hace muchos años es importante destacar la programación de una ópera de autor nacional por año: La ciudad ausente de Gandini, Aurora de Panizza (programada para el 25 de mayo de 2010, el día de nuestro Bicentenario) y El matrero de Felipe Boero. Las novedades, como Cenicientaaaaa..!!!! de Marta Lambertini, quedarán para el Centro de Experimentación.
Los títulos del belcanto son los más tradicionales (Elisir y Barbero), poco Mozart (sólo Don Giovanni en 2011 y obras tempranas por la Ópera de Cámara), bastante bien dosificado Wagner (Lohengrin, Parsifal y Tristán e Isolda), algo de Richard Strauss (El caballero de la rosa), poca imaginación con Verdi (Rigoletto, Aida, Falstaff y Otello) y la presencia importante de Pelléas et Mélisande, Lulu y Porgy and Bess, complementando a Orfeo y Euridice de Gluck, Madama Butterfly, La fanciulla del West y Turandot de Puccini, Eugenio Onieguin de Tchaikovsky y la dupla Cavalleria rusticana e I pagliacci.
Siempre se puede pedir más a una institución oficial en cuanto a apertura de repertorio (naturalmente, se trata de una decisión de política cultural que cada gobierno tiene el derecho de tomar).

El difícil 2008
Pocas son las razones satisfactorias para entender por qué no habrá ópera completa en este año. La decisión política es ésta y ello implica la presencia de quince programas de concierto de marzo a diciembre, efectuados por la Orquesta Estable. La mayoría serán dirigidos por su director titular, el maestro Carlos Vieu, decisión que en principio parece acertada por la calidad del artista y por ser el director titular. Casi no habrá fragmentos operísticos en estos conciertos (sólo tres fechas), muchos tendrán repertorio sinfónico coral o sinfónico vocal (Réquiem de Verdi, Fantasía Coral de Beethoven, Carmina Burana de Orff, la Tercera Sinfonía de Mahler, la Misa de Puccini o la Novena Sinfonía de Beethoven), y algunos de ellos se integrarán con obras sinfónicas, preludios, oberturas e intermedios orquestales de óperas.
Todos tendrán al menos una repetición y la inclusión de iglesias como sedes de los mismos, hace pensar en conciertos gratuitos. Si, además, se implementa una política de precios razonable, podrá ser una buena oportunidad de acercar nuevos públicos y de permitir el acceso a manifestaciones culturales de importancia a mayor cantidad de personas.
En lo estrictamente operístico el Colón sólo ofrecerá dos títulos en pequeños teatros del interior del país: Manon Lescaut (el 26 de agosto en San Nicolás) y La traviata (el 23 de noviembre en San Luis). La poca actividad en la ciudad de Buenos Aires será cumplida por la Ópera de Cámara con propuestas interesantes: Il mondo della luna de Haydn, con adaptación musical de Oreste Chlopecki, El retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla, Il maestro di música de Cimarosa, The Fairy Queen de Purcell, María de Buenos Aires de Piazzolla y el doble programa, inexplicablemente al piano, conformado por Le devin du village de Rousseau y La voz humana de Poulenc.

El incierto 2009
Incertidumbre y confusión genera el anuncio de una temporada completa en 2009, pero sin disponer de la sala del teatro. Uno de los motivos para no tener ópera en 2008, fue la imposibilidad de contar con el Colón a pleno y los reparos con los teatros alternativos, que la ciudad debe alquilar para presentar la temporada.
Un rumor indica que sería intención de las autoridades de la ciudad armar un espacio alternativo (que tenga un escenario de las mismas dimensiones que el del Colón) para presentar en 2009 los espectáculos de nuestro primer coliseo. Este espacio sería del patrimonio del gobierno local y se invertiría este año en remodelarlo. La versión no pudo ser confirmada pero parece la única opción posible frente a la descalificación del Teatro Coliseo (único con un foso verdaderamente grande), ya que es incoherente que no sea apto este año pero sí el siguiente.
Los elencos serán mayoritariamente nacionales, con buena presencia de argentinos con carrera internacional (Virginia Tola, Darío Volonté, Cecilia Díaz, Gustavo López Manzitti, Víctor Torres, Eliana Bayón, Franco Fagioli, Darío Schmunck, Graciela de Gyldenfeldt y Carlos Esquivel, entre otros), y con la participación de alguna figura extranjera (Maria Pia Piscitelli, Alberto Gazale, Nir Kabaretti, Herbert Lippert, Richard Steele, Marion Amman, Sylvie Valayre, Pietro Guiliacci, entre otras).
Especial interés tiene Pelléas et Mélisande con puesta de Alfredo Arias, la exhumación de L’amico Fritz, la vuelta de Wagner con Lohengrin (¿se podrá hacer un Wagner grande en un escenario alternativo?), La Ciudad Ausente de Gandini y el estreno local de Rusalka de Dvorák con puesta de Mario Pontiggia y dirección musical de Carlos Vieu.
No se dio a conocer la política de precios pero sería inaceptable seguir pagando entradas a precios internacionales para ver sólo artistas nacionales como en el pasado inmediato. Una de las causas de la pérdida de abonados y del poco interés del público que se pudo observar en las últimas temporadas tiene que ver con la política de precios y el ofrecimiento del plantel artístico, más que en los títulos menos conocidos que se ofrecieron.

Los lejanos 2010 y 2011
Si los anunciados proyectos de conclusión de las obras, de reordenamiento interno del teatro y la esperada Ley de Autarquía están concluidos para 2010, es posible que se cumplan estas dos temporadas que intentan colocar al Colón nuevamente en un plano internacional. Modesto, pero internacional al fin.
Es importante señalar el crecimiento de los honorarios artísticos internacionales en los últimos años, para darnos una idea de la dificultad monetaria que tiene el Colón para presentar en su sala nombres relevantes. Por caso, Birgit Nilsson cobraba tres mil dólares por función en la década del ’60; hoy ese es el honorario internacional para un rol comprimario. Por supuesto que no es sólo cuestión de dinero sino también de objetivos, planificación, estabilidad, continuidad y cumplimiento.
El anuncio anticipado con bastante detalle parece ser un síntoma de buena planificación. Las dificultades y los interrogantes del futuro inmediato hacen muy difícil pensar en un verdadero resurgimiento. Hay muy buenos argumentos para no creer y muchos otros para creer.
La vuelta de Bernarda Fink, Gustavo Porta, Sergio Renán, Paula Almerares, Carlos Natale, Verónica Cangemi, Luis Lima y José Cura, en triple rol de cantante, director escénico y director musical, es una buena noticia.
La presencia de los internacionales Stuart Bedford, Riccardo Frizza, Gidon Saks, Svetla Vassilieva, Maria Guleghina, Carlo Ventre, Dolora Zajic, Alberto Mastromarino, Anthony Michaels Moore, Gabrielle Viviani, Francesco De Muro, Ruxandre Donose, Susan Graham, Norma Fantino, Evgeny Nikitin, Amarilli Nizza, Luciana D’Intino y Stefano Secco, todos nombres confirmados según el Colón, permite abrigar esperanzas.
Pero, más allá de la retórica, las autoridades de la ciudad de Buenos Aires deben tener muy en claro qué quieren para el Colón. Que sea el mejor teatro local apenas superando -a veces- a los demás, un teatro internacional de segunda línea pero internacional al fin, o un verdadero teatro de primera como alguna vez lo fue.
Todos deseamos lo último pero para que se pueda concretar habrá que contar con un presupuesto destinado exclusivamente a lo artístico más allá de la plantilla de sueldos normales. El aporte estatal es fundamental en estos casos para garantizar un acceso igualitario a los bienes culturales, y no dejar la ópera sólo para los más pudientes. Pero encontrar un equilibrio entre lo que se debe, lo que se quiere y lo que se puede hacer no resulta nada fácil. Será cuestión de esperar los resultados.