Susan Graham
Año 10 - N° 44 - Julio - Agosto 2008



sábado, 19 de mayo de 2012
El sueño de la mezzosoprano universal  

Un perfil de Susan Graham, con motivo de su debut en el país.

En agosto, la cantante norteamericana debutará en nuestro país junto a la Filarmónica de Lieja para el Mozarteum Argentino, con una de sus especialidades: Les nuits d´été de Berlioz. Los hitos de una carrera fulgurante, que abarca desde el barroco hasta la música contemporánea, y un amplio catálogo discográfico, anticipan un acontecimiento artístico de relieve.

Nadie ignora una de las grandes paradojas de nuestra época, denunciada hace décadas por Ernesto Sabato: que en la era de las comunicaciones, es cuando más posibles se vuelven la soledad y el aislamiento.
En el campo cultural, la revisión del pasado no deja de enrostrarnos la eficacia de aquellos lentos viajes transatlánticos para hacernos conocer ese mundo ancho y ajeno, al que hoy debemos conformarnos con acceder a través de Internet… claro está, si nos dejamos abrumar por su falta de escala humana.
Hace ya un largo tiempo que el Mozarteum Argentino, casi en soledad, está sirviendo de puente entre este confín y esa vida que parece seguir estando en otra parte.
El 25 y 26 de agosto próximos (ver recuadro), junto con la visita de Pascal Rophé (no confundir con el tocayo pianista apellidado Rogé) al frente de la Filarmónica de Lieja -ciudad natal de Cesar Franck- llegará la mezzosoprano estadounidense Susan Graham para ofrecernos su interpretación de Les nuits d´été, ciclo de cinco canciones de Héctor Berlioz.
La semana anterior a su presentación porteña, la mezzo habrá ofrecido el mismo programa en el teatro Cultura Artística de San Pablo y en el Solís de Montevideo, y en 2009 lo repetirá en Lyon, Toulouse y Copenhague con otras orquestas y directores de primera línea, como Bernard Haitink. También acaba de hacerlo con Pierre Boulez en el Carnegie Hall, y lo ha hecho a lo largo de su carrera con diversas batutas como Colin Davis y Charles Dutoit, junto con otras obras vocales del autor francés: La muerte de Cleopatra, La infancia de Cristo, La condenación de Fausto, Béatrice et Bénédict y Los troyanos.
Quien haya seguido la discografía de Susan Graham (ver recuadro) habrá advertido que su especialidad es la música francesa, pese a haber nacido un 23 de julio de 1960 en Nuevo México y haber sido criada en Texas, verdaderas avanzadas del far west. Como en el caso de Thomas Hampson y Frederica von Stade, sus carreras aventan cualquier prejuicio acerca de las posibilidades de los rincones más áridos del gran país del Norte (y cualquier duda acerca de nuestras propias potencialidades), aunque a veces el comercialismo los someta a aceptar costumbres extrañas, como la de dedicar un día del año al artista para su promoción (en el caso de Graham, su día es el 5 de septiembre por decisión de las autoridades de Roswell, su pueblo de origen).
El “americanismo” de la cantante adquirió mayor notoriedad cuando cantó Bless this house, el día en que George Bush hijo asumió su segundo periodo como Presidente.
Claro que la existencia de instituciones como el Metropolitan neoyorquino y la San Francisco Opera, que organizan audiciones y sirven de trampolín a sus ganadores, no es un dato menor, pues de ellas surgió Graham, para darse a conocer internacionalmente en 1994 en el Covent Garden con el Cherubino de Massenet. De este mismo autor, interesa el reciente DVD en el que canta junto a Hampson su Charlotte, en la rara versión para barítono del Werther, estrenada en el Met en 1999.
La cultura francesa de Graham, sellada a partir de una dicción que ha trabajado
incesantemente, se revela en sus abordajes de Ifigenia en Táuride (en la versión original de 1779), el infrecuente Poema del amor y del mar de Chausson, las canciones de Reynaldo Hahn o el ciclo Shéhérazade de Ravel, que le han valido el título de Commandeur dans l'Ordre des Arts et des Lettres del gobierno francés.

Vértigo
Repasar los antecedentes de Susan Graham produce una suerte de vértigo. Uno podría decir que con su aporte al repertorio francés tendría un lugar asegurado en el firmamento de las estrellas del canto. Sin embargo, la Graham no se priva de dos deseables extremos del repertorio.
Por un lado, el barroco y sus refrescantes tendencias revisionistas, que dejan oírse en sus aclamadas Alcina, Dido y Eneas, L`incoronazione di Poppea o L´Orfeo. Su relación con el historicismo la llevó a éxitos en otros campos, como su papel de Didon en Los troyanos, dirigida por John Eliot Gardiner.
Por el otro, la ópera contemporánea, del cual nuestro país es poco menos que un páramo. Ha estrenado los papeles para su cuerda en El gran Gatsby de John Harbison (Jordan Baker); Una tragedia americana de Tobias Picker (Sondra Finchley) y en Dead Man Walking, la primera ópera de Jake Heggie, cuya parte (Hermana Helen Prejean) fue escrita especialmente para ella, compartiendo escenario con Flicka von Stade. El éxito de este título fue descomunal, si se tiene en cuenta que venía precedido por un best seller de Helen Prejean, en el cual el célebre Terrence Mc Nally basó su libreto, y por el film encabezado por Susan Sarandon y Sean Penn, dirigido por Tim Robbins, que en la Argentina se conoció como Mientras estés conmigo, y que trata de la pena de muerte, a través de la relación entablada entre una monja y un asesino condenado a la pena capital. Esto sin contar que la película, por su parte, ya tenía una banda de sonido con canciones de Bruce Springsteen y Suzanne Vega, entre otros. Así, entendiendo al arte como obra integral (de una manera que Wagner acaso no hubiera sospechado), los norteamericanos están manteniendo la vigencia de un género que necesita, como todos, actualizarse permanentemente. Y para ello entienden que no basta solamente el marketing o la tecnología, sino los grandes artistas como Graham.
Entre medio de la música antigua y la novedosa, nuestra cantante no se priva tampoco de todo ese rico repertorio de autores centrales que han pensado en su registro. Así se la ha oído abordando las Escenas de Fausto de Schumann, las Siete canciones tempranas de Alban Berg; el Oktavian del Rosenkavalier, el Sesto de La clemenza de Tito, el Cherubino de Le nozze di Figaro y hasta la Hanna Glawari de La viuda alegre, que tuvo amplia repercusión en la Gran Manzana.
Naturalmente, la música norteamericana no le es ajena, y así Graham no le fue esquiva a Vanessa, de Samuel Barber, con libreto de Menotti (Premio Pulitzer 1958) ni a las canciones de Ives, de las que acaba de hacer una interesante grabación.
Llegados a este punto, parecería que la carrera de Susan Graham ha decidido terminar con las especializaciones; si las tiene, no parecen limitarla a cantar no sólo en su idioma, sino en francés, alemán e italiano con igual versatilidad.
Aunque quizás esté muy lejos para esta cantante la hora de abordar un repertorio como el belcanto italiano o alguno de los personajes que Verdi reservó para su cuerda (sin olvidar que intervino como Meg Page en un Falstaff o el Paje Tebaldo en Don Carlo), Susan Graham parece estar cumpliendo el sueño de toda mezzo: su repertorio actual y los cantantes y directores con los que trabaja alcanzan una universalidad y un nivel envidiables. Su voz, muy bien afirmada y ágil en la parte aguda de su tesitura, le ha valido comparaciones con Anne Sophie von Otter y Magdalena Kozena y la definición de “mezzo ligera”, lo que al mismo tiempo la ha alejado de encarar personajes como Carmen o Dalila. Quedan para ella, dicen algunos críticos maliciosos, los papeles de adolescentes en pantalones que aparecen en Haendel, Mozart o Richard Strauss, en respuesta a lo cual Graham se divierte incluyendo como encore en sus recitales la canción Sexy Lady de Ben Moore, cómica queja por el destino travestido de este tipo de mezzos.
Más allá de estas disquisiciones anecdóticas, para los locales nos queda escuchar por primera vez su voz en nuestro país, en un repertorio en el que la cantante es incuestionable especialista, y decidir si este esperado momento marcará el comienzo de una larga amistad.

Universo discográfico

Y si de grabaciones se trata, vale la pena hacer un repaso a las aportaciones de Susan Graham a la discografía comercial. Su Werther con Thomas Hampson, Sandrine Piau y Stephane Degout, dirigidos por Michel Plasson, en DVD, ofrece una versión renovada de una ópera de repertorio. De París 2006 data su Clemenza di Tito, con Christophe Pregardien, Catherine Naglestad, Hannah Esther Minutillo, Lorenzo Regazzo, bajo la batuta de Sylvain Cambreling.
Para los que deseen conocer el Poema del amor y del mar de Chausson y El libro de Baudelaire de Debussy, con orquestación de John Adams, junto a una de sus especialidades: Schéherazade de Ravel, existe el álbum Poèmes de l`amour, con la Sinfónica de la BBC dirigida por Yan Pascal Tortelier
De Los troyanos (con Antonacci, Kunde, Tezier, Naouri y Pokupic, dirigida por Gardiner, producción de la Chatelet Opera, 2004), su encarnación de Dido en el DVD respectivo ha sido distinguida por la revista Gramophone y comparada con Janet Baker. En el catálogo de Chandos aparece su Erika, personaje de Vanessa de Baber, dirigida por Leonard Slatkin nuevamente con las huestes de la BBC.
Otro álbum de alto interés es el dedicado a Ives con el pianista Pierre-Laurent Aimard, con la Sonata Concord y numerosas canciones, ganador del Grammy 2005. De Berlioz, puede obtenerse un anticipo de su actuación en Buenos Aires con Les nuit d´eté y otras arias de ópera, en un compacto en el que la acompaña la orquesta del Covent Garden, dirigida por John Nelson.
Un amplio espinel de autores (Brahms, Berg, Poulenc, André Messager, Mahler, entre otros menos conocidos) puede apreciarse en su ecléctico álbum At Carnegie Hall, acompañada en piano por Malcolm Martinaeu. En C'est ça la vie, c'est ça l'amour llega el turno de las arias de operetas francesas, acompañada por la Orquesta de Birmingham (aunque no falta allí la Habanera de Carmen).
Está grabada la ópera Dead Man Walking, de Jake Heggie, con Catherine Cook, Robert Orth, Frederica Von Stade, Nicolle Foland y David Harper, en un álbum doble tomado del vivo.
Il tenero momento está integrado por arias de Mozart y Gluck. Su abordaje del compositor norteamericano Ned Rorem puede rastrearse en un compacto dedicado exclusivamente a sus canciones (Songs of Ned Rorem). Alcina de Haendel se consigue en un aclamado registro con William Christie y Les Arts Florissants, con un elenco que encabeza nada menos que junto a Renée Fleming y Natalie Dessay. Roger Vignoles la acompaña en La Belle Èpoque, álbum dedicado a Las canciones de Reynaldo Hahn.
De más antigua data son sus óperas completas: Béatrice et Bénédict, de Berlioz, dirigida por John Nelson (Opera de Lyon), Romeo y Julieta de Gounod, bajo la batuta de Leonard Slatkin, con Plácido Domingo y Ruth Ann Swenson, las Escenas de Fausto bajo la batuta de Claudio Abbado, con Bryn Terfel y Barbara Bonney, y una primigenia participación en Pulcinella de Stravinski en un compacto con Gerard Schwarz y la Sinfónica de Seattle.

Las funciones

Las actuaciones de Susan Graham para el Mozarteum Argentino tendrán lugar los días lunes 25 de agosto (Primer ciclo) y martes 26 de agosto (Segundo ciclo), ambas a las 20.30 en el Teatro Coliseo. En las dos funciones abordará el ciclo Les nuits d´été, de Berlioz, acompañada por la Orquesta Filarmónica de Lieja, dirigida por Pascal Rophé. El primero del los programas se completará con El cazador maldito, de Franck y El mar de Debussy; el segundo, con Impresiones brasileñas, de Respighi, y la Sinfonía en Re menor, de Cesar Franck.