Como parte de las celebraciones por el Bicentenario, el Teatro Argentino de la Plata presentará Ainadamar, la ópera contemporánea más exitosa de un compositor argentino, que recrea el fusilamiento de Federico García Lorca. Cantabile habló con su autor, Osvaldo Golijov.
La violonchelista inglesa Natalie Clein regresa a Buenos Aires para presentarse en un concierto coproducido entre la Filarmónica de Buenos Aires y Festivales Musicales. Antes de su llegada a nuestra ciudad, dialogó con Cantabile.
Tiene menos de treinta años y hace veinte que reside en el exterior. Este año la violonchelista argentina Sol Gabetta visitará nuestro país en dos oportunidades para presentarse en los ciclos del Mozarteum Argentino y de la Orquesta Filarmónica.
La reposición de la ópera de Giacomo Puccini será el segundo título en la temporada 2010 de BAL. Estará protagonizada por María Fabris, con dirección musical de Carlos Vieu y régie de Crystal Manich.
Cuando el año pasado el Teatro Argentino anunció la novedad de Lady Macbeth de Mtsensk (producción escénica del Municipal de Santiago de Chile) pensé que estaba muy bien que se estrene en La Plata una ópera de Shostakovich, que a la gente no hay que servirle siempre sopa, que está bien tirarse a la pileta si tiene agua y todas esas cosas, pero por sobre todo me asaltó un prejuicio. ¿Con respecto a lo artístico? Conozco a Lombardero, a Alejo Pérez, a los cantantes argentinos que encabezaron el elenco como Iturralde, Folger, Puente, Gibert, Bengolea, Alejandra Malvino o Cazes (excepción: ¡es uruguayo!). Con estos directores y solistas las cosas no podían salir sino con muy alto nivel, lo cual fue reflejado por diversos medios y mientras duró la producción fue el comentario constante del ambiente musical. Entre otras cosas comentaban “¡No sabés qué buena que es la rusa!… ¿Cómo era el nombre … ?” (La rusa se llama Natalia Kreslina, fue la protagonista y en realidad es letona.) No, la inquietud no pasó por ahí. El prejuicio consistió en la duda acerca de la respuesta del público a una ópera que no es de las que por aquí llamamos “de repertorio”, encima escrita en el siglo XX. Un “cuco”, ¿más claro?
Tras la gala inaugural del 24 de mayo –inicialmente anunciada para el 25, pero adelantada para que no existan superposiciones con los festejos por el Bicentenario– subirá a escena La bohème de Giacomo Puccini el día 26. Luego de una suerte de adelanto que se ofrecerá en la función mencionada (el acto II), la ópera más representada en la historia del Teatro Colón será la primera en cobrar vida en la renovada sala, luego del prolongado período de refacciones. Se destacan las presencias de Virginia Tola (Mimì) y Nicole Cabell (Musetta), bajo la batuta de Stefano Ranzani y la régie de Hugo de Ana, argentino de renombre internacional que regresa tras varios años de ausencia.
El Bicentenario encuentra al Colón en una nueva etapa de su derrotero. Las bases para el futuro de la institución pueden rastrearse en los ejes históricos que lo llevaron a ser un milagro en este confín alejado, y en su propia capacidad de adaptación y supervivencia a los cambios del mundo.
Eduardo Ihidoype tuvo una actuación destacada como Director Ejecutivo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Hace pocos días asumió una nueva responsabilidad: dirigir el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Con una visión pragmática y metas claras se encamina a sentar las bases de una reforma educacional gradual, con miras a la formación de los futuros cuadros del Teatro.
El fallecimiento de Fernando Hasaj a los 52 años nos provocó una honda tristeza. Fue un músico excepcional y, por sobre todo, una persona íntegra. Su deceso acaeció en Montevideo el 5 de marzo, resultado de su última batalla contra una enfermedad crónica. Se desempeñó como concertino en la Orquesta Sinfónica del SODRE de Uruguay, su país natal, y en la Filarmónica de Buenos Aires. También se destacó en calidad de director y primer violín de de la Camerata Bariloche, y, como solista e integrante de diversos grupos de cámara, fue aplaudido en numerosos festivales internacionales. Su mirada clara y el sonido de su violín nos acompañan en el duelo por su precoz e injusta desaparición.
Después de 113 años de ausencia, volvió al mayor escenario neoyorquino Hamlet de Ambroise Thomas, con producción de Patrice Caurier y Moshe Leiser (Ginebra, 1996). La ópera en cinco actos, estrenada en París en 1868, sigue impactando por su faceta dramática, aunque los gustos hayan alejado al gran público de su estética musical. La dirección de Louis Langrée, se ha dicho, logró superar inclusive este escollo con su refinamiento en el tratamiento de la escritura orquestal, que incluye saxofón. El papel titular fue confiado a Simon Keenlyside (foto) y la Ofelia a Natalie Dessay, pero ésta última debió ser reemplazada a último momento por enfermedad por la soprano alemana Marlis Petersen, que estaba cantando en Viena y aceptó someterse a una cabalgata de 30 horas para llegar a adaptar el vestuario y hacer una pasada con orquesta. Completa el elenco la mezzo Jennifer Larmore (Gertrudis), el veterano bajo James Morris (Claudio), el tenor británico Toby Spence (Laertes) y el bajo David Pittsinger (Fantasma). La dirección escénica de Agostino Cavalca debió enfrentar un dilema. Originalmente la ópera asigna un final feliz a la tragedia shakespeareana: el príncipe de Dinamarca es coronado rey en medio del júbilo general. Sin embargo, para el estreno de la ópera en el Covent Garden en 1869, Thomas aceptó reescribir el final de manera más respetuosa con la tragedia del “cisne del Avon”, de modo que el fantasma reaparece al final y Hamlet cae muerto sobre el cadáver de Ofelia. Este fue el desenlace que el Metropolitan finalmente eligió, una suerte de cierre de compromiso para una partitura pensada por el autor en una dirección dramática distinta.
La gestión de Peter Gelb (foto) en el Metropolitan ha apuntado hasta ahora a cuidar el aspecto visual de los cantantes y a fomentar la difusión de sus producciones, no sólo a través de las transmisiones en cines y teatros, como las que pueden verse en Buenos Aires, sino también mediante DVDs que aspiran a competir en el mercado europeo de igual a igual con sus pares locales. Entre las últimas ediciones se cuentan Thaïs de Massenet con Renée Fleming y Thomas Hampson, con una puesta de John Cox que trabaja sobre elementos orientalistas y dirección de Jesús López Cobos (Decca). Otro título elegido ha sido La Cenerentola, con la letona Elina Garanca y un elenco que completan Lawrence Brownlee, Alessandro Corbelli, Simone Alberghini y John Relyea, con una puesta de Cesare Lievi que conjuga elementos del comic con alusiones a la pintura de Magritte. La dirección es de Maurizio Benini (DGG). La Sonámbula viene de la mano de la producción de Mary Zimmermann, ambientada en una aldea suiza. Juan Diego Flórez encarna a Elvino y Natalie Dessay a Amina, junto a Michele Pertusi y Jennifer Black, todos bajo la batuta de Evelino Pidó (Decca). También Dessay asume el papel de Mélisande en otro DVD, junto al Golaud de Laurent Naouri, en el marco de una opresiva puesta de Laurent Pelly para el Teatro an der Wien. El Pelléas está cargo de Stéphane Degout, y en el podio de la orquesta de la radio vienesa se ubica Bertrand de Billy (Virgin). Finalmente, una perla del olvidado Francesco Cavalli: Hércules enamorado, protagonizado por Luca Pisaroni con Ana Maria Panzarella (Dejanira) y Verónica Cangemi (Yole), y concepción escénica de David Alden (Opus-Arte).
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